lunes, 23 de abril de 2012

Hiciste rodar tus penas mas allá del fin del mundo remándola contra la corriente, desafiando la tempestad en busca de libertad. Pero la serpiente marina te madrugó y vos, petrificado por el temor, no supiste escuchar el dulce canto de la sirena que calma tu alma. Ahora te encontrás en una isla desierta sin saber cuánto hay de cierto en todo estomientras los pájaros anuncian un nuevo día sin sol. Y en la intimidad de tu ser, miras la nubes con cierto rencor y esperas que pase la tormenta para volver a empezar. Y casi sin darte cuenta, correrán los vientos nuevos con la promesa de una estrella que alumbre tu camino, haciendo rodar tus penas mas allá del fin del mundo.

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